Santa Rosa | La Pampa | Natalia Daniela González (30) sufrió el 27 de agosto tuvo un ataque brutal de un policía que fue su novio, quien la golpeó, con una trompada la tiró al piso y ahí le apoyó la pistola reglamentaria, después de amartillarla (cargarla y dejarla lista para disparar). La Justicia archivó la denuncia el 8 de octubre. Pidió que no se acerque a la casa y que no la llame: el acecho sigue. La amenazó con quemarle la casa con sus dos hijos adentro.
Nadie ni nada frena al policía. Vengo a El Diario porque no quiero terminar como la mujer del Río Atuel, dice Natalia, a quien cuando habla las palabras se le cortan con un hondo suspiro.
Natalia tiene bronca. Ponen folletos donde te dicen que si te golpean los denuncies. ¿A quién vas a denunciar?, desafía con un hilo de voz. Lo sabe porque trabaja en una empresa de limpieza en el Hospital Evita de" Santa Rosa".
Cuenta el tormento que vivió en los últimos cinco meses, cuando conoció a un policía al que identificó como Pablo Lucero, que trabaja en la Seccional Primera. Lo conocí el 20 de mayo. Empezamos a salir en esa fecha, recuerda.
Pero a los diez días hubo un incidente violento. Ya me pegó una cachetada. Yo trabajaba en una empresa de limpieza en el Hospital Evita. Estaba con un compañero y una compañera afuera. Pasó en el coche, y paró. Me llamó. Y me pegó una cachetada porque me preguntó qué hacía charlando con un compañero.... Ese día, aunque trabajaba de mañana, fue a hacer horas extras: fue una excusa para los celos y el ataque.
Siguieron las escenas de celos. Estábamos de novios. Lo peor empezó cuando fue a vivir a mi casa. Allí se puso violento, dijo Natalia.
El 27 de agosto pasado sufrió un ataque feroz. Ese día estábamos en casa. Yo vivo en el barrio Santa María de las Pampas. Cerca de las 10 de la noche empezamos a discutir, me empezó a pegar. Me tiró al piso de un empujón. Y allí agarró la pistola, la amartilló y me la apoyó en la cabeza. Me dijo que si lo denunciaba iba a aparecer en un zanjón, dice Natalia con un hilo de voz y un suspiro que entrecorta sus palabras.
González fue al hospital al otro día, por las lesiones y por el fuerte dolor de cabeza. De allí la asistente social la derivó a la Seccional Segunda, donde se radicó la denuncia. Ahora, el 8 de octubre la notificaron de que la causa se archivó.
Pero las agresiones no terminaron. Nos citaron desde Defensoría. Un día me preguntó qué iba a pasar y le dije que había hecho la denuncia, teníamos que ver si seguíamos juntos, si hacía un tratamiento, relató.
Lucero se apareció al día siguiente cerca de las 5 de la mañana. Yo me estaba cambiando para ir al trabajo. El estaba de uniforme. Me pidió la copia de la citación. Cuando fui a buscarla, se apareció en la cocina con mi celular en la mano. Estaba leyendo mis mensajes personales. Y allí otra vez se volvió loco. Me insultó, me dijo de todo y además que ’si me denunciás te prendo fuego la casa con los pendejos adentro’.
Este incidente fue denunciado en Fiscalía. En la Jefatura de Policía, el día 16 de septiembre, Natalia González pidió que Lucero no se acerque más a la casa ni la llame por teléfono.
Pero a mí no me llamaron más. Ni de Fiscalía ni de la Segunda me dijeron nada, explicó Natalia.
Pero el tormento de la mujer no termina allí: Fui a la Jefatura. Lo único que me dijeron es que él se pidió carpeta médica. Y que le sacaron el arma. Pero se sigue apareciendo en mi casa. Lo hizo hasta el miércoles pasado. Quiero que esto termine, que alguien tome alguna medida.
Los mensajes siguieron. Uno dice: Lindo regalo le voy a dar a mi hija en el cumpleaños con lo que vos me hacés, según muestra Natalia.
Tiene un hijo de trece años y otra de cuatro. No sabe qué hacer. Hago una denuncia y la archivan. Nadie hace nada. No quiero terminar como la mujer del barrio Río Atuel, evoca Natalia recordando el asesinato de una mujer cometido por un policía en actividad.
Fuente | El Diario de La Pampa y Planbnoticias.com.ar
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