Pablo un niño de 7 años, quien en más de una oportunidad, intentó quitarse la vida al no poder soportar los tormentos que le aplicaba su tío. Las primeras informaciones aseguran que el pequeño era abusado por su tío desde que tenía cuatro años.
Los hechos se consumaban en las reuniones familiares que los protagonistas tenían con frecuencia en la casa de los abuelos de la víctima. Según relataron fuentes judiciales, los padres del menor enviaron a Pablo a un psicólogo cuando descubrieron que tenía graves problemas de conducta en su escuela.
Las autoridades de la institución educativa habían sostenido que el niño golpeaba a sus compañeros, les tocaba la cola a sus compañeritas y representaba escenas de sexo impropias de su edad.
Ya en la psicóloga, el menor confirmó que estaba siendo víctima de abusos sexuales por parte de su tío. Los padres de la víctima aseguraron que el pequeño se autolesionaba, golpeando la cabeza contra las paredes hasta sangrar, sosteniendo que quería morirse.
En otra oportunidad, los progenitores de Pablo afirmaron que durante la fiesta a la que el menor concurrió en un parque de diversiones, tuvo un cuadro de violencia con actos incontrolables.
El chico no quiso decir qué le estaba pasando, y una semana más tarde le contó a su terapeuta que apareció su tío para insultarlo y amenazarlo, hecho que lo desquició al extremo.
Al ser consultado sobre por qué no dio aviso a su padre, Pablo respondió: Susana Giménez dijo que el que mata tiene que morir. Si mi papá se entera, lo mata a mi tío y lo van a matar a él. Yo no quiero ver sangre y muerto a mi papá.
Luego de comprobarse el dramático episodio, el abusador fue detenido y alojado en la penitenciaría de Bouwer.
En ese marco, la psiquiatra infanto-juvenil Grisel de Pascuale Arias, en diálogo con Cadena 3 señaló que en episodios como el narrado, es común que la víctima opte por silenciar el hecho.
No es raro que un niño guarde silencio por miedo. Él considera consecuencias peores a lo que le pasa, que algún familiar pueda sufrir por su denuncia. Su silencio puede ser por vergüenza o miedo a ser retado. Entiende que en parte del abuso fue culpable. El otro punto por el cual guardan silencio es por la culpa. El niño ante esta cosa incomprensible, genera esta cosa tan rara que el sabe que esta mal y terminan autoculpándose. Él piensa ’’algo debo haber hecho mal’’, explicó la licenciada.
Y agregó: Estas manifestaciones, estos síntomas, de alguna manera, fueron los gritos que pegaba para romper el silencio. Los mayores deben hacer la consulta inmediata a un especialista. Cuando aparecen estos síntomas de gravedad, hay que cortar la situación de abuso. A lo mejor pasan años y no se detecta quién es el autor de los abusos. Hay que generar un sistema de protección y hacerle entender que no tuvo ningún tipo responsabilidad en los episodios violentos.
Qpasa Noticias y Entretenimiento
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