
Aunque rapidamente el secreto se hizo presente, la comunidad que estudia los ovnis se ha precipitado a investigar, y ya se habla de todo tipo de especulaciones, aunque son altas las probabilidades de que se trate de basura espacial, que abre la pregunta, ¿Seguirán lloviendo porquerías que Estados Unidos y Rusia dejaron por el espacio?.
Más de 10.000 objetos inútiles orbitan alrededor de la Tierra, desperdicios de satélites y cohetes. Supuestamente las autoridades de EE.UU. se encargan de detectar este peligro y alertar al resto del mundo, pero la Agencia Europea del Espacio (ESA) no lo considera suficiente y quiere crear su propio observatorio para prevenir nuevas colisiones.
Por suerte, la atmósfera funciona como el mejor reciclador de basura. Agunos trozos de viejos satélites caen a la atmósfera y se queman sin llegar a tierra. En el caso de objetos más grandes, como ocurrió cuando le llegó la defunción a la estación espacial MIR, los técnicos provocan su caída en una zona segura.
La MIR acabó en un área deshabitada del Pacífico Sur. En otras ocasiones, los viejos satélites se mueven a otra órbita donde no hay intereses económicos ni peligro, pero no siempre puede controlarse. En una granja de Sudáfrica cayó un tanque de combustible de dos metros de diámetro. No causó daños personales pero cualquiera puede imaginarse el susto. Quizás los fragmentos de Mongolia supongan un caso parecido. /Abc.es
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